jueves, 17 de febrero de 2011

Las moscas



Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
-que todo es volar, -sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de siempre... Moscas vulgares,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

Antonio Machado

Que significa para mí ser anarquista…


Por: Anónimo

Ser anarquista es ser libre;
Ser anarquista es respirar el aire libre sin 
viciarte de las esclavitudes servilistas hacia 
los entes privilegiados que gozan del poder y del dominio del mundo;
Ser anarquista es no aceptar imposiciones;
Ser anarquista es no dejarte pisar por ningún poder jerárquico en sitio alguno;
Ser anarquista es reconocerte como ser individual, único e irrepetible imposible de clonar o plagiar;
Ser anarquista es calzarte tus zapatos viejos, montarte en tu coche endeudado sin haber pagado el precio de vivir arrodillado;
Ser anarquista es despreciar el capitalismo;
Ser anarquista es proteger a los desamparados;
Ser anarquista es luchar por la libertad e igualdad de clases sin derramar una sola gota de sangre...lo contrario sería sanguinario o revolucionario sanguinario;
Ser anarquista significa no reconocer más poder en el mundo que el gobierno de un buen corazón, el gobierno de dar lo mejor de ti mismo, el gobierno de vivir y dejar vivir, el gobierno de respetar a todos aunque todos no te respeten;
Ser anarquista es vivir fuera del dogma de la religión, mentira disfrazada llena de sangre y víctimas de todos los sectores, no importa la religión en todas se ve la posición de la imposición de la creencia absoluta y la doblegación o por la buenas o con la muerte o tortura eterna;
Ser anarquista es no reconocer poder alguno de gobierno;
Ser anarquista es vivir de acuerdo a tus propias leyes,
leyes de la libertad, de la igualdad, del amor al prójimo, del amor a tu familia, de la mejora de la sociedad, de la denuncia de los hechos oscuros, de la protección de los más desfavorecidos;
Ser anarquista es pensar que el mundo debe continuar;
Ser anarquista no es aceptar que nada se puede mejorar;
Ser anarquista es tener repercusión en un mundo silenciado por el tráfico de intereses, amistades interesadas y ser capaz de verlo y alejarte de todo aquello que te induce a cambiar como ser humano libre y lleno de amor hacia la humanidad;
Ser anarquista es ser único, no ser como otros anarquistas;
Ser anarquista es ser liberalizado no aceptar ninguna bandera que te abandere bajo ninguna ideología ya impuesta;
Ser anarquista es ser tú mismo, sin buscar el apoyo de otros que dijeron lo que tú piensas;
Ser anarquistas es vivir fuera del sistema capitalista, político de cualquier ideología o creencia;
Ser anarquistas es quedarte solo en una lucha sin cuartel por mejorar el mundo;
Y el que no crea en mi anarquismo es que está politizado por otro anarquista,
por tanto un anarquista politizado ya no lo es...

Frotaciones eroticas


Nos damos al gozo
De su gallo picoteándome el coso.

Navegamos la pinga
Con su vergamen en mi carlinga.

Me pone frenética

Su freno que me desboca.

Del lacre al sello
Juntamos los vellos.

De Freud a Lacan
¡Tocámela de vuelta, Sam!

Llevo en mis huevos
La sensación mas maravillosa.
La de haberos cogido
Como si fuérais otra moza.

Su lengua lame por delante
Mi extremo galante.

Homa Barbacana

miércoles, 16 de febrero de 2011

Jitanjáfora

Aparte de un tipo especial de metáfora, texto literario de significado absurdo compuesto deliberadamente de forma que exista incompatibilidad semántica entre las palabras que lo componen. Como tal se puede considerar muy similar al monólogo automático de los surrealistas puros, con la sola diferencia de que asume la tradición métrica, aunque en prosa también se escribieron jitanjáforas, como por ejemplo la de Cortázar en el capítulo 68 de Rayuela. Una variante de este recurso vanguardista, caro a los postistas, consiste en alterar la morfología de las palabras dislocando sus morfemas y pasándolos a otras palabras adyacentes, como en _¡Democrad! ¡Libertacia!_ (Carmen Jodrá). La jitanjáfora completa de esta autora, con la que se burla del lenguaje de los políticos, es la siguiente:

EL HORIMENTO BAJO EL FIRMAZONTE
... la farandolina en la lejantaña
de la montaña, el horimento bajo el firmazonte….
Vicente Huidobro
¡Democrad! ¡Puebla el vivo!
¡No dictaremos mas admitidores!
pro lometemos, samas y deñores,
nuestro sotierno va a gobisfacerles.
Firmaremos la gaz, no habrá mas perra,
zaperán juntos el queón y el lordero,
y quiero promerer y lo promero,
vamos a felicirles muy hacerles.
(Y el horimento bajo el firmazonte,
y el firmazonte bajo el horimento
-ye ca no sé-, brillaba, grona y aro).
que me se raiga un cayo si les miento:
fumos soertes y, mo lás pimportante,
¡blasamos hiempre claro!
Carmen Jodrá Davó, Las moras agraces.
La jitanjáfora tiene su origen más definido en las parodias del estilo culterano que realizaron Quevedo y Lope de Vega, en las que se alcanza a veces la ininteligibilidad.
El poeta romántico colombiano José Manuel Marroquín usó el procedimiento para burlarse de la retórica “clasiquina” de los poetas arcádicos del XVIII:
Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega camalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
y suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de musicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Esas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne como el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas!
José Manuel Marroquín, Serenata
Es muy famoso también el soneto Camelánea espelifucia de Juan Pérez Zúñiga (1860-1938), el famoso autor de los Viajes morrocotudos, las Zuñiganzas y el Camalascio zaragatono; pero otros atribuyen el soneto al colombiano Ramón Dolores Pérez (1868-1956):
CAMELÁNEA ESPELIFUCIA
Como el fasgo sendal de la pandurga
remurmucia la pínola plateca,
así el chungo del gran Perrontoreca
con su garcha cuesquina s’apreturga.
Diquilón el sinfurcio flamenurga,
con carrucios de ardor en la testeca;
y en limpornia simpla y con merleca,
se amacoplan Segrís y Trampalurga.
La chalema, ni encurde, ni arropija;
la redopsia, ni enfucha, ni escoriaza;
y enchimplando en sus trepas la escondrija,
con casconia ventral que encalambrija,
dice a la escartibuncia mermelaza:
¡Qué inocentividad tan concunija!

La esticomitia



Concentrar en un solo verso un pensamiento completo. Es un recurso conceptista que presta al poema una gran sentenciosidad.

En este fragmento del Canto general, Pablo Neruda refuerza con un tono de letanía paralelística el efecto sentencioso de la esticomitia:
La educación del cacique Lautaro
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.
Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó la comida de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.
Se hizo velocidad, luz repentina.
Tomó las lentitudes del Otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó la conducta de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.
Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.
Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.
Sólo entonces fue digno de su pueblo.


(Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.
Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad.
Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidobro.
Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social.
En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos al estallar la guerra civil y escribió España en el corazón. Progresivamente sus poemas experimentaron una transición hacia formas herméticas y un tono más sombrío al percibir el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana.
De regreso en Chile, en 1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos de su Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental y su posterior exilio en Argentina.
De allí pasó a México, y más tarde viajó por la URSS, China y los países de Europa Oriental. Tras este viaje, durante el cual Neruda escribió poemas laudatorios y propagandísticos y recibió el Premio Lenin de la Paz, volvió a Chile. A partir de entonces, la poesía de Pablo Neruda inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad.
Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido.

Humor para todas las personas


Un político, que estaba en plena campaña, llegó a un pueblo del interior, se paró arriba de un cajón y comenzó su discurso:
– ¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir un tópico, tema o asunto trascendente, importante o de vida o muerte. El tópico, tema o asunto que hoy nos convoca, reúne o arrejunta, es mi postulación, aspiración o candidatura a la Intendencia de este municipio.
De pronto una persona del público interrumpe, pide la palabra y le pregunta al candidato:
– ¿Por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?
– Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas con un nivel cultural muy alto, como poetas, escritores, filósofos, etc. La segunda es para personas con un nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercera palabra es para las personas que tienen un nivel cultural bajo como por ejemplo, ese borracho que está allí, tirado en la esquina.
De inmediato, el borracho, se levanta y le dice:
– Postulante, aspirante o candidato. . (hic). El hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en un estado etílico, borracho o en pedo... (hic) no implica, significa, o quiere decir, que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. (hic). Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece (hic), puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando (hic) sus bártulos, efectos o cachivaches (hic) y encaminarse, dirigirse o irse, derechito: a la progenitora de sus días, a la madre que lo llevó en su seno, o a la puta que lo parió.

VENUS VICTA



Pidiéndome la muerte, tus collares
desprendiste con trágica alegría
y en su pompa fluvial la pedrería
se ensangrentó de púrpuras solares.

Sobre tus bizantinos alamares
gusté infinitamente tu agonía,
a la hora en que el crepusculo surgía
como un vago jardín tras de los mares.

Cincelada por mi estro, fuiste bloque
sepulcral, en tu lecho de difunta;
y cuando por tu seno entró el estoque

con argucia feroz su hilo de hielo,
brotó un clavel bajo su fina punta
en tu negro jubón de terciopelo.

Leopoldo Lugones


LEOPOLDO LUGONES
(1874 – 1938)

Nació en 1874 en Villa de María en el departamento cordobés del Río Seco. Fue el primogénito del matrimonio de Santiago Lugones y Custodia Argüello. En su niñez, la familia se trasladó primero a Santiago del Estero y posteriormente a Ojo de Agua, una villa con pocos habitantes, donde cursó sus estudios primarios.
A los diez años, se destacaba por su memoria, gusto por la lectura e interés por las ciencias naturales. Se cuenta que lo llamaban para amenizar las "tertulias" familiares. Sus padres decidieron enviarlo a Córdoba con su abuela materna para que siguiese los estudios superiores.
En 1892 Leopoldo volvió a vivir con su familia que se había trasladado a Córdoba después de haber perdido su estancia. La crítica situación económica lo llevó a tener que comenzar a trabajar y convertirse en un autodidacta.
En esta época dio con éxito sus primeros pasos en la vida pública. Recitó su primera composición en el Teatro Indarte, dirigió el periódico liberal y anticlerical "El Pensamiento Libre" y se alistó voluntariamente para enfrentar a las fuerzas radicales sublevadas en Rosario.
En Córdoba, Lugones se fue convirtiendo en un personaje popular capaz de ser contrapunto de los payadores del barrio, publicar versos controvertidos con el seudónimo Gil Paz, promover huelgas estudiantiles y fundar un centro socialista.
El año de 1896 fue decisivo para Lugones: se instaló en Buenos Aires y se casó con Juana González. En la gran ciudad se unió al grupo socialista de escritores integrado por José Ingenieros, Roberto Payró, Ernesto de la Cárcova, escribió en el periódico socialista "La Vanguardia" y en la "Tribuna", órgano del roquismo y se ganó al distinguido auditorio del Ateneo. A los 22 años comienza a escribir en "La Nación", promovido por su amigo Rubén Darío. Publicó su primer libro "Las montañas del oro" (1897), basado en una influencia tardía del Romanticismo Francés.
El "novecientos" fue una época de intensa producción en la que escribió muchas de sus obras más valoradas como "Crepúsculos del jardín" (1905) donde se acerca al modernismo hispanista y a las nuevas corrientes literarias francesas: simbolismo, decadentismo, parnasianismo. Esta tendencia alcanza su máxima expresión en "Lunario sentimental" (1909). En su obra "Las fuerzas extrañas" (1906). Lugones plasmará sus habilidades para escribir cuentos de misterio. Este trabajo junto con los "Cuentos fatales" (1926) renuevan el género de la forma breve e inician una fecunda tradición en el Río de la Plata, en la que se inscribirán escritores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar.
En 1901 ocupó el cargo de inspector de secundaria y normal bajo las órdenes de Pablo A. Pizzurno y Virgilio Magnasco. Posteriormente asumió la inspección general donde concretó varias de las ideas plasmadas en su estudio sobre la "Reforma educacional": cursos especiales en vacaciones, fundación del Instituto Nacional del Profesorado Secundario, creación de las cátedras de Educación Física y Dibujo, reglamentación para el ingreso de alumnos a la enseñanza secundaria. Más adelante fue comisionado en viaje a Europa para estudiar las novedades pedagógicas. En 1915 se hizo cargo de la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros que ejerció hasta su muerte.
En 1910, la conmemoración del Centenario de Mayo representó el cenit del movimiento de afirmación de los valores y tradiciones nacionales. Bajo ese impulso, Lugones publicó varios trabajos: "Odas seculares" (1910) y la "Historia de Sarmiento" (1911).
En "El Payador" (1916), reúne una serie de conferencias sobre "Martín Fierro" de José Hernández que rescatan la obra, calificándola de "Cuento Homérico de la Cultura Argentina"... Este particular enfoque instaló en la crítica una fructífera polémica que se prolongó por décadas y cuyo resultado fue la aceptación del Poema como la obra emblemática de la identidad literaria argentina. La lectura que Lugones hace deja entrever otro de sus principales puntos de interés intelectual; la cultura clásica. En este campo su producción incluye las obras "Didáctica" (1910); "Las limaduras de Hephaestos" (1910), "Estudios Helénicos" (1924) y "Nuevos estudios Helénicos" (1928).
En Europa se vivía un tiempo de incertidumbre instalado con la guerra mundial, la revolución de los "soviet" y el fascismo italiano, mientras en Argentina se sentía la crisis económica y la inestabilidad política. Lugones fue un observador atento de la situación internacional y un hombre de acción en su país.
Lentamente, su visión socialista fue dando paso a un pensamiento nacionalista de originales matices, crítico del liberalismo y alejado de las posiciones católicas. Este Lugones maduro fue igual de controvertido que en sus posiciones juveniles al apoyar el militarismo de la década del treinta.
Su trabajo incesante se plasmó en numerosos escritos, artículos de prensa y conferencias que le merecieron el nombramiento en la Asamblea de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones (1924), el Premio Nacional de Literatura (1926) y la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores, fundada con su impulso (1928).
En esta etapa, aumentó con ritmo vertiginoso su ya cuantiosa producción intelectual entre la que se encuentra "Poemas solariegos" (1928) uno de sus títulos más elogiados y los ensayos "La patria fuerte" (1930) y "La grande Argentina" (1930), indispensables para comprender la época y la generación de Lugones.
Puso fin voluntariamente a su vida en una isla del Tigre. Los boletines informativos sorprendieron a la opinión pública tanto como a quienes lo trataban cotidianamente en la Biblioteca Nacional de Maestros.
Lugones aún hoy genera controversias por su cambiante temperamento político. El tiempo, sin embargo, lo ha destacado como una figura central de la cultura argentina y como uno de sus más grandes escritores.

martes, 15 de febrero de 2011

¿Que tipo de pie calzas?

•  El pie griego, es esa forma de pie que observamos en las estatuas griegas de la época clásica y justamente por ello es que llevan ese nombre. Se trata de un pie donde el segundo dedo es el más largo, después del dedo gordo lógicamente, mientras que el tercer dedo mide lo mismo, y el cuarto y el quinto dedo, son más pequeños.
Para estos tipos de pie, deben utilizarse zapatos que distribuyan las cargas mejor sobre la parte delantera del pie.
•  El pie polinesio o cuadrado, es el que se observa en los cuadros de Gauguin. Es decir, esos donde los dedos son casi todos del mismo largo y están a la misma altura.
• Y el pie egipcio, típico en las estatuas de los faraones, es aquel que tiene el dedo gordo  más largo y los otros dedos, le continúan por tamaño en orden decrecientes.
Este tipo de pie, suele sobrecargarse más con el peso y por ello se predispone a tener juanetes (hallux valgus) y a la artrosis metatarsofalángicas (hallux rígidus).
                      tipodepie.jpg

Estoy seguro que muchos deben estar mirando sus luego de leer esto. Y entonces, ¿Qué tipo de pie tienen?

A Divine Image



Cruelty has a human heart,
And Jealousy a human face;
Terror the human form divine,
And Secresy the human dress.

The human dress is forged iron,
The human form a fiery forge,
The human face a furnace sealed,
The human heart its hungry gorge.


William Blake



(Londres, 1757 - 1827) Pintor, grabador y poeta británico, una de las figuras más singulares y dotadas del arte y la literatura inglesa. Fue para algunos un místico iluminado, un religioso atrapado en su propio mundo, y para otros un pobre loco que sobrevivía gracias a los pocos amigos que, como Thomas Butts, creían en su arte y le compraban algunos grabados. La posteridad, sin embargo, ha considerado a William Blake como un visionario.

Su padre era calcetero, y parece haber pertenecido a una secta de seguidores de Swedenborg. En 1771 Blake empezó a trabajar como aprendiz con el grabador James Bazire; en 1780 conoció al rígido y frío escultor neoclásico John Flaxman, de quien aprendió el gusto por la seguridad y la precisión de contornos en el dibujo.


William Blake

Durante la primera época de su vida, que llega hasta su matrimonio en 1782 con Catherine Boucher (la cual se reveló para él una esposa ideal) y la publicación de los Poetical Sketches (Esbozos poéticos, 1783), se dedicó a la poesía y a las artes plásticas; estudió a los artistas griegos, a Rafael, a Durero y sobre todo a Miguel Ángel, al que, incapaz de asimilar en su potencia creadora y volumétrica, tradujo en términos lineales, con lo cual se aproximó inconscientemente al juego curvilíneo de los miniaturistas célticos. De su gran entusiasmo por el famoso escultor participaba también el pintor suizo H. Fuseli (Füssli), que se estableció en Inglaterra en 1779, fue conservador de la Royal Academy e influyó indudablemente en Blake.
Blake, por otra parte, experimentó además la influencia del gótico, y copió los monumentos sepulcrales de la abadía de Westminster y de otros templos antiguos. Flaxman le introdujo en la tertulia de Mrs. Mathew, donde fueron también apreciadas sus cualidades de poeta. Componía ya versos desde 1768-69, y, aun cuando no estudios regulares, sí había realizado amplias lecturas: Shakespeare, Milton, la Biblia y Ossian. Se inspiraba en el estilo de la época isabelina, y no ocultaba su desprecio por la afectación y los primores de los poetas barrocos.


En 1783 fueron impresos, a expensas de Flaxman y del reverendo Henry Mathew, los Poetical Sketches; pero la gestión de estos mecenas debió de resultar poco grata al autor, ya por las palabras de condescendiente protección antepuestas por Mathew o bien a causa del mismo vocablo sketches (al que Blake daba un sentido peyorativo) del título, acerca del cual no había sido consultado el poeta. A Blake, que ni tan sólo pudo revisar las pruebas, le fue entregada toda la edición para que dispusiese de ella a su gusto; el autor se limitó a distribuir algunos ejemplares de la obra a varios amigos, y no habló ya más del libro.
La segunda etapa de su vida (1783-1803) comprende la maduración de su arte poético y pictórico. En 1784 abrió un negocio de grabados, que mantuvo hasta la muerte de su hermano Robert; luego trabajó para otros: primero con Thomas Butts, quien le ayudó generosamente y fue siempre amigo suyo, y, más tarde (1800), junto a William Hayly, noble que se jactaba de poeta y mecenas y que asignó a Blake como residencia un "cottage" en Felpham, en el litoral de Sussex, donde nuestro autor pasó tres plácidos años y compuso algunos versos que figuran entre los más deliciosos y abstrusos de su producción. Desde 1793 a 1800 vivió en Lambeth, suburbio de Londres. En 1789 habían aparecido los Cantos de inocencia, ilustrados por él mismo, seguido cinco años después por los Cantos de experiencia, donde expresa la caída del hombre en poemas inolvidables, como "La rosa enferma" o "El tigre", de "aterradora simetría."
En su última época (1803-27), pasada en esta capital, reveló en poesía una extravagancia creciente, seguida por veinte años de silencio casi ininterrumpido y un pleno afianzamiento como artista. En Londres cayó primeramente en manos de Richard Cromek, quien lo explotó. Luego, tras la ruptura con éste, trabajó con John Linnell (1813), pintor de paisajes y el mejor de sus patronos; para él grabó Inventions on the Book of Job, su obra maestra, y algunas ilustraciones para la Divina Comedia. En los últimos años de su existencia se vio rodeado por un círculo de amigos y discípulos.


Ilustración de Blake de la Divina Comedia (Infierno, V)


De entre las obras literarias de sus últimos años destacan El matrimonio del cielo y el infierno (1793), y más tarde dos entregas escritas e ilustradas entre 1804 y 1820: Milton (1804-1818) y Jerusalén (1804-1820), en las que abiertamente rechaza toda forma de religión convencional y 

preanuncia temas caros al simbolismo de fines del siglo XIX, como la atracción por el abismo y la caducidad de la moral burguesa. Blake modificó, además, la métrica y los ritmos ingleses clásicos, al incorporar a la poesía culta los procedimientos populares de las canciones, baladas y sonsonetes infantiles. Sus cuadernos de notas con algunos poemas breves, escritos entre 1793 y 1818, fueron adquiridos en 1847 por el poeta D.G. Rossetti, uno de los primeros artistas en reconocer el excepcional valor de su obra.

Estos acontecimientos externos no permiten reconstruir el carácter extraordinario de William Blake, muy irritable y capaz de dar tanta importancia a una cuestión privada como para llevarla a los libros, donde el problema adquiría grandes proporciones; revolucionario en teoría (quedó intensamente impresionado por las revoluciones de América y Francia) y adversario de los soberanos y las leyes, manifestaba una índole violenta, incluso a través de su aspecto físico: de escasa talla, y con anchos hombros cuadrados y una gran cabeza autoritaria, poseía el tipo de los hombres de la Revolución francesa.
Por otra parte, era impresionable y sincero, poseía el entusiasmo y el sentido de la inocencia propios de un eterno muchacho o de un primitivo. Juzgaba realidades materiales las creaciones de su viva imaginación: así, el acontecimiento más notable de su vida hubo de ser la visión de gran número de ángeles sobre un árbol; Blake contaba entonces diez años escasos, y, en adelante, tuvo coloquios con profetas y santos encarnados.
La lectura de textos de literatura mística y ocultista le afianzó en sus creencias sobre el valor de su experiencia de visionario. Su idea cardinal llegó a ser la desconfianza absoluta en el testimonio de los sentidos; para William Blake, éstos suponen barreras que se interponen entre el alma y la verdadera sabiduría y el goce de la eternidad. Al negar el mundo sensible, no veía las cosas como aparecen, sino únicamente los tipos y las ideas eternas y más reales que aquellas mismas: no los corderos, sino el Cordero, ni los tigres, antes bien el Tigre. Tales arquetipos se presentaban a sus ojos con un relieve particular, que dio lugar a la manera exaltada de sus grabados. Como artista, por tanto, Blake resulta un típico "manierista", en la línea de Fuseli: en él se realiza la disolución de las formas clásicas, y ello sin que se haya llegado todavía al nuevo equilibrio romántico.

La gran intensidad visionaria de William Blake se refleja tanto en su obra poética como pictórica. El rechazo a la observación directa de la naturaleza como fuente creativa le llevó a encerrarse únicamente en su mirada interior. Así, creaba sus figuras sin preocuparse de la estructura anatómica o de las proporciones, pues consideraba que corregir lo que fielmente había plasmado de su visión interior resultaba demasiado banal, ligero y superficial para un proceso que, como él mismo dijo, se adentraba en "proporciones de eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre".


Nabucodonosor (1795)

En la obra del artista deben señalarse los monotipos realizados a partir de 1793, entre los cuales destaca Nabucodonosor (1795, Tate Gallery, Londres). En el tratamiento de este tema, en que un hombre desdichado sufre la transformación en un animal, el artista pone de manifiesto cierta frialdad estructurada frente a lo irreal. En esta obra se aprecian los elementos más característicos del estilo de Blake: el predominio del dibujo sobre el color, el recurso a los contornos ondulantes que confieren a las figuras ritmo y vitalidad, la simplicidad monumental de sus formas estilizadas y la gestualidad de intenso dramatismo.
Blake utilizó técnicas nuevas de grabado e impresión, como el grabado a la acuarela en color o miniaturas impresas. Para el artista, el texto y las ilustraciones debían constituir un todo. Cabe destacar sus ilustraciones de el Libro de Job; la Divina Comedia de Dante o El Paraíso perdido de Milton. Ilustró también sus propios libros: Los cantos de inocencia, impresos por primera vez en 1789, y Los cantos de experiencia, en 1794. En ellos combina magistralmente texto e imagen con una técnica que se superpone al aguafuerte y al acabado a mano, estableciendo una íntima fusión entre el mundo de las ideas y el de los estímulos visibles. A Blake le interesaba expresar el mundo a través de las emociones, más allá de la razón, pero esa cualidad de "visionario" en Blake no fue más que una fuerza mística y espiritual.

La mayor parte de los escritos de William Blake fue publicada en una forma que él mismo inventó y empezó a emplear hacia 1788. Con arreglo a este método de illuminated printing (impresión miniada), el texto y sus ilustraciones eran trasladados en sentido inverso encima de planchas de cobre con una sustancia no alterable por la acción de los ácidos (una especie de barniz); luego éstas eran grabadas como un aguafuerte hasta que, por último, toda la ilustración adquiría relieve. Después se obtenían con ello los grabados, que más tarde el artista iluminaba delicadamente a la acuarela, con lo cual cada una de las copias poseía una individualidad propia.
Hacia 1793, Blake Introdujo una modificación en el procedimiento original: el "woodcutting on copper" (talla sobre cobre), empleado junto con el otro método en casi todas las obras impresas a partir de aquella fecha. En tal sistema la plancha era recubierta al principio con un fondo; las partes que habían de ser grabadas, o sea los contornos del dibujo, eran sacadas con un instrumento puntiagudo; luego se quitaba el fondo en el espacio destinado al texto, que era llevado sobre el metal como en el otro procedimiento y, finalmente, se grababa todo el cobre mediante el ácido. Sólo en algunas de las obras de Blake se utilizó el método corriente de grabado.

La personalidad de William Blake resultaba demasiado excepcional como para que pudiera ser incluida en la tradición inglesa y hacer escuela (siquiera en pintura tuviese algún seguidor, como Samuel Palmer). Con todo, desde su revalidación en 1863 por obra de los prerrafaelistas, conoció una amplia fortuna póstuma. Como poeta, Las bodas del cielo y del infierno es su obra más divulgada. Revela una clara influencia de Swedenborg, y es una mezcla de visiones apocalípticas y de aforismos sibilinos.
A pesar de que la perspectiva actual, después de los avances del psicoanálisis y la antropología, permite acceder a la obra de Blake de otro modo, ésta evidencia una sabiduría inusual que se caracteriza por reflejar la oscuridad de lo inaccesible. Como otros contemporáneos, William Blake descubrió las fisuras y lagunas que la Ilustración dejaba de lado ante cuestiones de gran trascendencia, y espetó su particular alegato con una densidad profética y una energía premonitoria que lo convirtieron en una figura clave para el desarrollo de la poética romántica.


miércoles, 9 de febrero de 2011

Para tener en cuenta en el supermercado

                      
Una tarde de compras en el súper puede convertirse en un infierno si elegís el día incorrecto para ir. Además, el plato con el que soñaste acaba siendo una pesadilla si comprás algunos ingredientes que nunca llegan frescos a las góndolas. Para evitar dolores de cabeza te decimos las 11 cosas que jamás hay que hacer cuando vas de compras al súper.

1. Decile no al pescado
Comprar pescado en el supermercado es como pedir pastas en una parrilla: un error conceptual. Las secciones de pescadería suelen mostrar meros, lenguados o corvinas con los ojos hundidos y sin brillo. Ningún súper, con tantos artículos y rubros, puede prestarle al pescado la atención que reclama. Si no querés que todos los peixes tengan el mismo gusto, mejor andá a una pescadería.

2. Desconfiá de la fruta
Pocas cosas engañan tanto como las frutas del supermercado. Por ejemplo, las manzanas que se muestran relucientes en la góndola, se ven opacas y desalmadas en tu heladera. Ocurre que, como suele pasar un largo tiempo entre su cosecha y su llegada al súper, las frutas no son cortadas en su punto justo y llegan o demasiado verdes, o sobre maduradas. Así, los kiwis están duros como piedras, y las manzanas, pastosas.

3. Ojo con los lácteos
Cuando elijas yogures, postrecitos, cremas, mantecas y quesos blancos, siempre buscá los envases que están al fondo de la góndola. Picarones, los supermercados ponen en primera fila los productos con fecha de vencimiento más cercana. Si querés que los lácteos, te duren más tiempo, estirá el brazo y hurgá entre los potes de atrás.

4. Ni se te ocurra pasar por la rotisería
Lengua a la vinagreta de anteayer, buñuelos de acelga fritos en aceite viejo, supremas de pollo de origen desconocido, ravioles rellenos de vaya uno a saber qué. Las supermercados se abastecen de los productos que no logran vender en góndola para cocinar barbaridades y venderlas listas para llevar en bandejas plásticas. Un ataque a la salud. No comprar.

5. Vinos caros (y arruinados)
Ninguna compra es más impulsiva que la de un vino caro en el súper. Es principio de mes, tenés algún billete y cuando llegás a la góndola decís “para qué trabajo si no puedo darme un gusto”. Estirás la mano y agarrás un vino de los caros, de los que están más arriba. Listo: caíste en la trampa. Como tienen poca rotación, esas botellas llevan mucho tiempo allí, de pie, cocinándose bajo las luces dicroicas. Si querés darte un gusto, andá a la vinoteca. 


6. El bazar es trucho
Las primeras góndolas que ves cuando entrás al súper buscan tentarte con todas las cosas que no fuiste a buscar. Que no te engañen: los precios de la sección bazar son altos y los productos mediocres. Sino, fijate en los tuppers: nunca cierran bien, dejan olor en las comidas y se rompen pronto. Para comprarlos, mejor es ir a un bazar o una casa de plásticos.


7. Nada de pickles
Cada supermercado tiene una góndola de especialidades con venta al peso. Pero jamás hay que comprar esas aceitunas fermentadas, esos pickles de cebolla y zanahoria que tienen la acidez tan volátil que te hacen llorar de sólo verlos. Siempre mejor comprar los envasados. Al menos después tendrás a quien reclamarle.

8. ¿Quesos fraccionados? Ni lo pienses
¿Te gusta que el gruyere tenga un sabor picante, que el gouda sea suave y el brie, sutil? Entonces olvidate de la venta fraccionada del súper, donde cada corte abierto tiene al menos una semana oreándose y contaminando con su gusto a todos los que están en góndola. Para especialidades, andá a una fiambrería como la gente, donde te vas a llevar exactamente lo que buscás.

9. Jamás cambies de cola 
Un síndrome típico del súper, cuando llegás a la caja, es relojear a ver cuál de las colas parece ir más rápido. Todo cómputo falla cuando la viejita que tenés delante debe ir a pesar las verduras porque se olvidó de hacerlo. Ahí te sulfurás y te vas a la de al lado, que como era esperable tampoco avanza. Lo dice la ley de Murphy: lo mejor es no moverse o ir en horarios en los que el súper esté vacío.

10. Evitá los domingos
Ir a un súper un domingo por la tarde es como volver de Mar del Plata el 15 de enero. Vas a quedar empantanado en la cola de la caja, como el resto de los mortales que fueron queriendo aprovechar un descuento especial, que las tarjetas de crédito te dan cualquier otro día. Mejor esperá y andá un martes a última hora: vas a encontrar mejor surtido y saldrás en la mitad del tiempo.


11. No vayas con la panza vacía
Ir al supermercado con hambre es un muy grave error: te tentás con cada alimento que ves y terminás comprando como para llenar cuatro estómagos. Lo recomiendan dietólogos y nutricionistas: lo mejor es ir ya comido y llenar el chango pensando en cenas frugales.

viernes, 4 de febrero de 2011

El hombre desgastado - Edgar Allan Poe


¡Pleurez, pleurez, mes yeux,
et fondez vous en eau!
La moitié de ma vie
a mis l’autre au tombeau.


(¡Lloren, lloren, ojos míos,
y fúndanse en lagrimas!
La mitad de mi vida
ha puesto a la otra en la tumba.)


EL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA EN LENGUAJE POLÍTICAMENTE CORRECTO

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.
- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. 
Respondió Caperucita: 
Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. 
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. 
A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. 
Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: 
Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!… relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.
- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.
- Y… abuela, ¡qué dientes tan grandes tienes! 
Respondió el lobo: 
- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla. 
Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. 
Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. 
- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. 
El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. 
- ¿Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo? -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? 
Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.
Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

jueves, 3 de febrero de 2011

El gesto de la muerte

                      

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

Jean Cocteau, Le Gran Ecart.


                               

(Maisons-Laffitte, 1889 - Milly-la-Forêt, 1963) Novelista, dramaturgo, poeta, ensayista y cineasta francés, una de las figuras descollantes de la vanguardia en las primeras décadas del siglo XX. Su multiforme actividad se ejercitó en la poesía y en la novela, en el teatro y en el cine. También ensayó el dibujo y algunos de sus libros están ilustrados por él. En su copiosa producción hallamos huellas de todos los movimientos de vanguardia, sin que nunca se adheriese plenamente a ninguno de ellos.
Nacido en una familia de la gran burguesía, perdió a su padre a los diez años y vivió con su madre y hermanos en casa de su abuelo, quien le hizo descubrir las obras de Beethoven, Berlioz y Wagner. Comenzó a escribir en 1908 y fue consagrado como adolescente prodigio.
Frecuentó los salones y conoció a Catulle Mendès, Anna de Noailles, Jules Lemaître, E. Rostand y M. Proust. Al mismo tiempo publicaba La Lampe d´Aladin(1909), Príncipe frívolo (1910), La Danse de Sophocle(1912). Diaghilev y Stravinski le señalaron que su camino era equivocado y decidió alejarse del éxito fácil de París retirándose al campo, donde compuso Potomak (1919), una toma de conciencia de las fuentes profundas y secretas de la poesía, expresada a través de una colección de textos y dibujos.
En 1916 conoció a Picasso y frecuentó a pintores y escritores de vanguardia: G. Apollinaire, M. Jacob, P. Reverdy, B. Cendrars, Amedeo Modigliani. En 1917, los Ballets Rusos ofrecieron la primera representación de Parade, ballet realizado por Cocteau, Satie y Picasso que provocó escándalo. En 1919 conoció a R. Radiguet, encuentro que lo llevó a escribir Le secret professionnel (1922), tratado de arte poética y de estilo de una gran profundidad.
A partir de 1921, comenzó un período muy fecundo:Los novios de la torre Eiffel (1923), Antígona y Edipo Rey (1928) en teatro; Plain-Chant (1923), Thomas el impostor (1923) y Le Grand Écart (1923) en poesía y novela. La muerte de Radiguet lo sumió en la depresión y le hizo refugiarse en el opio y el catolicismo. En 1924, reunió y publicó Poesías (1916-1923), y al año siguiente escribió Orfeo y algunos poemas de Opéra.

The Alan Parsons Project



The Alan Parsons Project es un grupo británico de rock progresivo formado en 1975. Estaba liderado por Alan Parsons, Eric Woolfson y en él participaron varias alineaciones de músicos, así como el arreglista y director de orquesta Andrew Powell.
Cada uno aportaba su granito de arena al grupo: Alan Parsons como productor, ingeniero y compositor; Eric Woolfson como productor ejecutivo, compositor y vocalista; y Andrew Powell como orquestador y arreglista. Además se rodearon de una serie de músicos y vocalistas para cada uno de sus proyectos entre los que se encontraban como músicos Ian Bairnson,David Paton o Stuart Elliot y como vocalistas el propio Eric Woolfson, Lenny Zakatek, John Miles, Chris Rainbow o Colin Blunstone entre muchos otros.
Lanzaron varios discos con un gran cuidado en la producción y creatividad como: Tales of Mystery and Imagination, I Robot, The Turn of a Friendly Card o Eye in the Sky; y donde se destacan temas como: "Don't Let It Show", "Time", "Eye in the Sky", "Silence & I" u "Old And Wise".
A finales de los 80, Eric Woolfson abandonó el grupo para dedicarse a componer para musicales de teatro, sin embargo volvieron a reunirse momentáneamente con el breve proyecto Freudiana. Alan Parsons ha seguido creando nuevos temas pero firmando con su nombre (sin el Project), debido a problemas con la parte de los derechos que mantenía Woolfson sobre el nombre del grupo. Actualmente en sus giras vuelve a rescatar el nombre original, con permiso de Eric, denominándose Alan Parsons Live Project.
En los años 2004-2005, Alan Parsons Live Project hizo una gira mundial para dar a conocer sus últimos proyectos y recordar los éxitos de siempre, consiguiendo el "lleno" allá donde iba.